


La fortaleza del Cuzco
Maravillosos edificios hicieron
los Incas, reyes del Perú, en fortalezas, en templos, en casas reales, en jardines,
en depósitos y en caminos, y otras fábricas de grande excelencia, como se
muestran hoy por las ruinas que de ellas han quedado; aunque mal se puede ver
por los cimientos lo que fué todo el edificio.
Cuzco: pietra
dei dodici angoli
Cuzco: calle incaica

La obra mayor y más
soberbia, que mandaron hacer para mostrar su poder y majestad, fué la fortaleza
del Cuzco, cuyas grandezas son increíbles a quien no las ha visto, y al que las
ha visto y mirado con atención, le hacen imaginar, y aun creer, que son hechas
por vía de encantamiento, y que las hicieron demonios y no hombres; porque la
multitud de las piedras, tantas y tan grandes, como las que hay puestas en las
tres cercas (que más son peñas que piedras) causa admiración imaginar, cómo las
pudieron cortar de las canteras de donde se sacaron, porque los indios no
tuvieron hierro ni acero para las cortar ni labrar; pues pensar cómo las
trajeron al edificio, es dar en otra dificultad no menor: porque no tuvieron
bueyes, ni supieron hacer carros, ni hay carros que las puedan sufrir, ni
bueyes que basten a tirarlas...
Las que llevaron de más
cerca fueron de Muyna, que está cinco leguas del Cuzco: pues pasar adelante con
la imaginación y pensar cómo pudieron ajustar tanto unas piedras tan grandes,
que apenas pueden meter la punta de un cuchillo por ellas, es nunca acabar.

Muchas de ellas están
ajustadas, que apenas se aparece la juntura: para ajustarlas tanto era menester
levantar y asentar la una piedra sobre la otra muy muchas veces; porque no
tuvieron escuadra, ni supieron valerse siquiera de una regla para asentarla
encima de una piedra, y ver por ella si estaba ajustada con la otra...
Fortaleza de
Sacsayhuaman
Cuzco- Tambomachay
Los edificios y fábricas
que los Incas hicieron en fortalezas, en templos, en caminos, en casas de campo
y otras, fueron muchos y de excesivo trabajo, como lo manifiestan el día de hoy
las ruinas y pedazos que han quedado, como se ven en el Cuzco, y en Tiahuanaco,
y en Tambo, y en otras partes, donde hay piedras de inmensa grandeza, que no se
puede pensar cómo se cortaron, y trajeron, y asentaron donde están; para todos
estos edificios y fortalezas que el Inca mandaba hacer en el Cuzco, y en
diversas partes de su reino, acudía grandísimo número de todas las provincias;
porque la labor es extraña y para espantar, y no usaban de mezcla, ni tenían
hie-rro ni acero para cortar y labrar las piedras, ni máquinas, ni instrumentos
para traerlas; y con todo esto, están tan pulidamente labradas, que en muchas
partes apenas se ve la juntura de unas con otras. Y son tan grandes muchas
piedras de éstas, cómo está dicho, que sería cosa increíble si no se viese.
En Tiahuanaco medí yo una piedra
de treinta y ocho pies de largo y de diez y ocho de ancho, y el grueso sería de
seis pies; y en la muralla de la fortaleza del Cuzco, que es de mampostería,
hay muchas piedras de mucho mayor grandeza: y lo que más admira es que no
siendo cortadas éstas que digo de la muralla, por regla, sino entre sí muy desiguales
en el tamaño y en la facción, encajan unas con otras con increíble juntura, sin
mezcla..
(Garcilaso de
la Vega Inca "Comentarios Reales'' Biblioteca de Cultura Peruana - París
1938)